El Calendario Gregoriano Desenmascarado

Trece Lunas en Movimiento: Un Manual del Encantamiento del Sueño (Sección I)

Por José y Lloydine Argüelles (Valum Votan y Bolon Ik)


Una Época de Apocalipsis: El Calendario Gregoriano Desenmascarado

ExtractoPensar acerca del Calendario Gregoriano es pensar en lo inconcebible. Pero si no te tomas el tiempo para comenzar a pensar sobre ello ahora, puede que pierdas el único tiempo que tienes.… Lo cierto es que el Calendario Maya contiene las enseñanzas del tiempo cuatridimensional que han eludido a la ciencia moderna, inmersa como está en su incuestionado control del tiempo gregoriano tridimensional. El punto crucial de la enseñanza maya es la aplicación de la frecuencia 13:20 para la creación e implementación del Calendario de 13 Lunas.


1. Pensando acerca de lo Impensable

De todas las suposiciones y criterios no examinados, en los que basamos y evaluamos nuestra vida cotidiana como seres humanos en el planeta Tierra, lejos lo menos cuestionado es el instrumento e institución conocido como el Calendario Gregoriano.   

Un calendario, cualquier calendario, es comúnmente percibido como un sistema para dividir el tiempo a través de periodos extendidos. Un día es la unidad base de un calendario, y un año solar es la base del periodo extendido.

Actualmente se estima que la longitud del año solares de 365,24199 días. El Calendario Gregoriano divide esta duración en doce meses irregulares – cuatro meses de 30 días, siete de 31 días y 1 de 28 días). En el calendario gregoriano, el cuarto de día que se va acumulando se manipula a través de la inserción del día 29 de Febrero cada cuatro años. Esto no es necesariamente lo más lógico, ni tampoco la única manera de manejar el cuarto de día acumulado.

“30 días tienen los meses de Septiembre, Abril, Junio y Noviembre; todos los demás tienen 31, excepto Febrero que tiene 28. Así dice el dicho popular en inglés, destacando la naturaleza ilógica del Calendario Gregoriano. En cambio, una forma algo más simple y lógica sería dividir el año solar por 13 meses de 28 días con un día extra libre.

El punto es que no existe ninguna relación lógica, ni científica, entre la longitud exacta del año y el uso del Calendario Gregoriano para medir y dividir esa longitud.

No obstante, el Calendario Gregoriano se mantiene como el instrumento más perfecto para dividir el tiempo y ese usa a nivel mundial como el estándar oficial. A pesar de que los calendarios basados en las lunaciones, tales como los del Islam, hindúes, judíos y chinos, todavía son usados para propósitos religiosos y ritualistas; en los asuntos económicos y políticos diarios el Calendario Gregoriano prevalece en todo el planeta. ¿Cómo y por qué ocurre esto?, ¿Qué es el Calendario Gregoriano y de dónde proviene?, ¿Por qué continuamos usándolo? De hecho, ¿cuál es la relación entre los calendarios y el comportamiento humano?

Si uno busca la entrada de “calendario” en la Micropedia más reciente de la Enciclopedia Británica (1985), se observará que un 80% del artículo está dedicado al Calendario Gregoriano. Esto ejemplifica la incuestionable autoridad otorgada al calendario gregoriano. ¿Cuál es la base de esta autoridad?

Toda autoridad otorgada a dicho calendario es, en realidad, una fidelidad hacia un mecanismo de seguimiento del tiempo del Cristiano medieval. La autoridad de este mecanismo es mantenida por el Vaticano, geográficamente el estado político más pequeño del planeta, pero al cual se le ha dado total protección política por los grandes poderes Occidentales (el G-7: USA, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón).

El calendario gregoriano se originó como el resultado de una Bula Papal emitida por el Papa Gregorio en 1572 y fue implementado entre el 5 y 15 de Octubre de 1582. El contexto histórico en el que este calendario se convirtió en el estándar fijo es del máximo significado. Por un lado, el poder Europeo instigado por la avaricia de la adquisición material y, por otro, la necesidad de la Iglesia de reunir a todas las almas bajo su cruz, habían abarcado literalmente todo el globo. Por lo tanto, nadie podía recibir las “bendiciones” de la Cristiandad sin recibir el Calendario Gregoriano.

En la propia Europa, el calendario gregoriano triunfó en el momento preciso en que la mecanización del tiempo fue finalmente conseguida. Para el 1600 DA, el año de 12 meses y la hora de 60 minutos se convinieron en el estándar del tiempo.

De este modo, acompañando y dando forma a los mismos orígenes de la ciencia materialista moderna, estaba también la última codificación de la frecuencia del tiempo tridimensional, la de 12:60. Es innecesario mencionar que ni la autoridad ni el impacto de esta frecuencia del tiempo, nunca fueron cuestionados y menos aún desarrollados. A pesar de que hombres como Kepler y Galileo fueron perseguidos por la Iglesia, nadie cuestionó la autoridad del calendario. Y así ha sido virtualmente con todos los hombres de ciencia que aceptan sin cuestionar este calendario por el cual viven.

Es para el descrédito fundamental de toda la ciencia moderna y de la sociedad gobernada por sus principios, el hecho de que dicho calendario ha continuado siendo

aceptado sin cuestionamientos para vivir bajo lo que es esencialmente un yugo medieval del tiempo.  El Calendario Gregoriano es un encantamiento hipnótico que mantiene todos los problemas históricos sin resolver, ocultos en su secuencia ilógica de días, semanas, meses y años. Seguir este calendario sólo puede llevamos hacia el lugar en el que nos encontramos ahora; una época de Apocalipsis, donde el desastre, la ignorancia y el error se perpetúan a sí mismos en una inconsciencia absoluta.

Los oscuros desastres apocalípticos de la historia solo pueden repetirse a sí mismos bajo este yugo medieval del tiempo. Esto explica cómo Sarajevo pudo haber sido el punto focal de la Primera Guerra Mundial en 1914 DA, y un campo de batalla no resuelto en 1992 DA. En una escala incluso más amplia bajo este yugo medieval, vemos como la Babilonia del comienzo de la historia, está siendo ahora el escenario para el fin de la historia en lo que hoy en día se conoce como Irak.

Aceptado por el consenso de la Comunidad Europea y por los Estados Unidos en 1750, el Calendario Gregoriano también demostró ser la plantilla perfecta para la máxima “el tiempo es dinero”, por la cual toda la vida moderna es valorada, o más precisamente, desvalorada. El interés bancario y la estructura de impuestos de todos los estados modernos siguen el ilógico constructo del Calendario Gregoriano: todos los vacíos legales son para aquellos con poder y dinero, y el resto es para mantenerte confuso.

Claramente, la historia no es democrática, y la democracia en sí misma es un engaño para mantenemos en la ilusión del poder y la seguridad. La historia es el guión de aquellos en el poder, y quien tiene el poder escribe la historia. Nadie jamás se ha preguntado acerca del Calendario Gregoriano, y así todos lo seguimos como si fuera la única forma de manejar el tiempo.

Nadie jamás ha considerado los efectos de la frecuencia del tiempo o el estándar bajo el cual vivirnos, ni siquiera hemos tenido la oportunidad de considerar, ¿Qué pasaría si?” Sí, ¿qué pasaría si viviéramos bajo un estándar de tiempo diferente? Pregúntale al aborigen australiano, o a los habitantes de los bosques del Amazonas, o a los nativos americanos de las “res” (reservas). Pregúntales ¿qué sucedió con su tiempo? y muy pronto entenderás que está en el interés del G-7 el mantenernos bajo el yugo del Vaticano.

Sí, pensar acerca del Calendario Gregoriano es pensar en lo inconcebible. Pero si no te tomas el tiempo para comenzar a pensar sobre ello ahora, puede que pierdas el único tiempo que tienes.


2. Acerca de las Lunas, los Maya y el Calendario de 13 Lunas

A través de la mayor parte de sus 26,000 años de historia, el homo sapiens ha seguido a la luna y ha usado calendarios lunares. La luna es errática y variable. Es de naturaleza sutil y esquiva. De acuerdo a los registros actuales, la luna gira sobre su propio eje cada 29,5 días, la longitud de una lunación sinódica, que es la razón por la cual solo vemos un único lado de la luna.

Una lunación sinódica de 29,5 días, es decir, la duración de un ciclo lunar visto desde la Tierra, es tan sólo uno de los ciclos lunares por lo cuales pueden realizarse los cómputos lunares. Existen también el ciclo lunar sideral de 27,33 días (tomado de la duración que le toma a la luna para regresar a un punto fijo en el firmamento), el ciclo tropical de 27,32 días (tomado de la longitud celestial), y el ciclo dracónico de 27,2 días (tomado del tiempo que le toma a la luna regresar al mismo nodo).

Hasta el mismo Siglo 20, los humanos pre-agrícolas como los Lakota, han seguido un calendario lunar impreciso e inestable. El hecho es que durante un año solar existe siempre una 13a lunación, la cual transita desde un año solar hasta el siguiente. La naturaleza tabú del número 13 parece venir de la misteriosa 13a luna. Existe una discrepancia de 11 días entre la longitud de un año solar de 365,242199 días y las doce lunaciones sinódicas completas de 354,36706 días. El número de días en trece lunaciones sinódicas es de 383,5, una discrepancia de 18,25 días más que el año solar.

La discrepancia entre los días del año solar y los ciclos lunares sólo es una problemática para el hombre civilizado, ya que la mujer siempre ha llevado naturalmente las trece lunas dentro de su ser. El ciclo de menstruación femenino es de 28 días y es el término medio entre el ciclo lunar sinódico de 29,5 días y los otros ciclos lunares de menos de 27,5 días. Tomando como factor este ciclo lunar medio de 28 días en el año solar, el resultado es trece lunas, o 364 días, un día menos que el año solar promedio.

Una vez que los estilos de vida agrícola fueron desarrollados en el área del planeta ahora conocida corno el Medio Oriente, el sacerdocio masculino se apoderó del poder. La cuestión del calendario se convirtió en el hecho de desarrollar un instrumento de poder. El poder masculino está asociado con el sol, mientras que el femenino está asociado con la luna. Un calendario basado exclusivamente en el año solar se volvió soberano. La división egipcia del círculo en 360 grados, subdividido en 12 partes de 30 grados cada una, proveyó al sacerdocio masculino de Egipto y Mesopotamia la norma para sus celestialmente orientadas jerarquías “solares-masculinas”. Esto ocurrió hace aproximadamente 5,000 años (3.000 a. C.).

Así, en Babilonia y Egipto nacieron las 12 casas del zodíaco (la astrología tradicional occidental) y también el calendario de 12 meses. Ya que doce meses de 30 días dan solo 360 días, un período de purificación de cinco días extras fue agregado para completar el año solar. La función principal de los sacerdotes babilónicos del calendario era la de correlacionar los ciclos de la luna con el año solar. Para el año 1,500 a. C., el sistema de los 360 grados del círculo divididos en 12 como una aproximación de, o incluso un reemplazo para los ciclos lunares, se extendió hasta India y China. El 12 está basado en la división del espacio –un círculo, y no del tiempo – las 13 Lunas.

Desde Babilonia y Egipto el “poder solar” del círculo de 12 se extendió hasta Grecia y de ahí a Roma. Fue Lucio Tarquino Pristo, primer rey de Roma (616-579 a. C.) a quien se le atribuye el desarrollo de un calendario desde el cual se derivó finalmente el Calendario Gregoriano. Los nombres de los meses gregorianos son todos en latin y provienen de este primer calendario romano.

Al momento de la llegada de la Iglesia Católica, 500-1,000 DA., el calendario romano de 12 meses con días desiguales y sin tomar en cuenta los ciclos lunares, era un hecho establecido. Al comienzo de la Era de la Conquista, 1,500 DA fue conocido como el calendario Juliano y estaba basado en el año sinódico de 365,25 días. El Calendario Gregoriano está basado en el año tropical de 365,242199 días.

A pesar de que la fracción de minutos de diferencia es muy pequeña entre los años sinódicos y los tropicales, esto no debería oscurecer la realidad de que el Calendario Gregoriano es una distribución irregular e ilógica de los días,  derivada de una tradición sacerdotal masculina que surgió en la civilización de Babilonia. Es una tradición del tiempo basado en el cálculo de la división egipcia del círculo, el cual es una división del espacio y no del tiempo, y en la que todos los tabúes relacionados con el número 13 están completamente incorporados.

Es precisamente este poder del trece, comúnmente asociado con la brujería y el demonio, al que los conquistadores europeos se enfrentaron cuando llegaron al “Nuevo Mundo”. Ya que aquí existía una tradición del tiempo y un conocimiento incluso más preciso y desarrollado que el de toda Europa, el cual estaba completamente basado en el trece. Nos estamos refiriendo aquí al sistema calendárico y matemático de los Maya, en el cual se basan todas las civilizaciones de Mesoamérica (México y Centro América).

No existió ninguna oportunidad de diálogo real el el cual se interesaran los sacerdotes cristianos y sus celosos soldados. Los hombres de conocimiento fueron asesinados y sus bibliotecas quemadas. El mundo fue privado de un entendimiento del tiempo que no estaba basado en las divisiones espaciales del círculo sino en el poder galáctico-lunar del trece.

Por supuesto, debido al hechizo hipnótico del calendario gregoriano – el Encantamiento del Sueño de la Historia – no encontrarás una explicación de la comprensión del tiempo de los Maya en en la entrada de calendarios de la Enciclopedia Británica. Esto es el Factor Maya, el factor no mencionado en ningún registro de asuntos humanos. Más aún, si permanecemos únicamente en el encantamiento del calendario gregoriano e ignoramos el factor Maya, entonces, estamos verdaderamente perdidos.

La frecuencia de tiempo Maya es de 13:20 y no de 12:60. El trece se refiere a los trece tonos galácticos o poderes de creación, los cuales también codifican a las 13 lunas o lunaciones anuales. Veinte se refiere a las veinte frecuencias solares codificadas como los 20 glifos o sellos solares. Bajo esta frecuencia de tiempo está basado el Tzolkin o Calendario Sagrado de 260 Kin.

Combinado con el ciclo solar de 365 días, el Tzolkin otorgó a los Maya la medida fractal por la cual pudieron construir calendarios y sistemas de tiempo que demuestran el orden armónico del sistema solar y la galaxia en general. Dentro de estos constructos, los Maya también mantuvieron calendarios lunares y ciclos de eclipses de gran precisión.

Debido a que la base del calendario Maya era el Tzolkin de 260 Kin y no los 360 grados del círculo, entonces no existía necesidad de correlacionar los ciclos de lunación con el año solar a través de los conceptos abstractos de “meses”. La matemática Maya, basada en un sistema elegante y muy sofisticado de notación de punto y raya es vigesimal y no decimal, es decir, basado en el 20 y no en el 10. Esto le da al sistema matemático Maya una flexibilidad fractal y exponencial no mostrada por el sistema decimal o duodecimal (12) sobre los cuales está basado el Calendario Gregoriano.

En lugar de meses, el año solar Maya está dividido en 18 períodos de 20 días cada uno llamados Vinales. En realidad, los 18 Vinales, más el Uayeb (Wayeb) de 5 días, eran un medio para correlacionar el año solar con el Tzolkin de base 13:20.

Como un gran rompecabezas para los arqueólogos occidentales, una vez que lograron entender su sorprendente sofisticación y complejidad, el Calendario Maya y su matemática asociada fueron considerados como una curiosidad anómala, sin ninguna aplicación para el mundo moderno. Nuevamente, este prejuicio debe ser visto como una función de la realidad consensuada por el 12:60.

Lo cierto es que el Calendario Maya contiene las enseñanzas del tiempo cuatridimensional que han eludido a la ciencia moderna, inmersa como está en su incuestionado control del tiempo gregoriano tridimensional. El punto crucial de la enseñanza maya es la aplicación de la frecuencia 13:20 para la creación e implementación del Calendario de las 13 Lunas.


3. Rompiendo la Barrera: Liberándose del Hechizo de la Historia

A fin de asimilar la diferencia entre el tiempo tridimensional de 12:60 y el tiempo cuatridimensional de 13:20, se requiere romper la barrera de la realidad consensuada del materialismo que ahora adormece a toda nuestra existencia planetaria.

Estando basado en una división del espacio de 12 partes que niega el poder de las 13 lunas, que es el poder del tiempo; el calendario gregoriano consigna una realidad consensuada que acepta vivir exclusivamente en la tercera dimensión, el plano de la realidad física. En esto yace el aumento del gigantesco monstruo de muchas cabezas del materialismo, el cual reduce a los humanos a la esclavitud de una tecnología material y degrada al medio ambiente planetario sin la esperanza de otra opción de estilo de vida económico.

Romper el control del tiempo tridimensional, incorporado de una forma cegada e ilógica en el calendario gregoriano, es romper el encantamiento de la historia y liberar nuevamente a la humanidad hacia el orden natural de realidad. El logro de esta tarea monumental puede ser el hecho heroico y de celebración de abandonar el Calendario Gregoriano y aceptar el Calendario de 13 lunas. El Trece es la clave de los códigos galácticos Maya del tiempo cuatridimensional, y de los ciclos lunares anuales por los que la Tierra se guía en su camino solar.

El año solar que incorpora los ciclos menstruales y lunares es más lógico si se divide en 13 meses o lunas de 28 días, con un día extra o libre. Augusto Comte (1798-1857, firma galáctica: Dragón Galáctico Rojo), filósofo francés, fundador de la Sociología y la Escuela del Positivismo Lógico, fue el primero en iniciar el calendario perpetuo de 13 lunas de 28 días cada una. El día extra 365, él lo denominó “día del año” y caería entre el 28 de Diciembre y el 1 de Enero. Durante los años 30, un movimiento para reformar el calendario utilizando el calendario perpetuo de 13 meses ganó gran aceptación oficial, sólo para ser relegado por la llegada de la Segunda Guerra Mundial.

El tiempo ha llegado nuevamente. La hora de nuestro destino llama a la humanidad a liberarse de la adicción a los prejuicios y las tradiciones ilógicas de todo tipo, si es que va a existir otra generación. El calendario perpetuo de 13 lunas se presenta a sí mismo una vez mas. En esta presentación, el calendario de 13 lunas está respaldado no solo por la lógica, sino por su completo vínculo con los códigos completos del tiempo cuatridimensional, los códigos de los Maya, los códigos del Encantamiento del Sueño: El Viaje de la Nave Tiempo Tierra 2013.

En estos códigos se encuentra la base del movimiento a través del tiempo, los medios de reorganización social con el propósito de regenerar la Tierra y, así,  permitir y garantizar el perdón y la igualdad para todos. La llamada está hecha: Convocar ahora a los concilios planetarios del calendario. Diseminar el conocimiento de las 13 Lunas en Movimiento. Reunirse y prepararse para el Nuevo Tiempo. Que el día de la Semilla Magnética (26 de Julio de 1993) proclame la llegada de la Era de Paz Universal.


Trece Lunas en Movimiento: Un Manual del Encantamiento del Sueño

Por José y Lloydine Argüelles (Valum Votan & Bolon Ik). PAN 1992

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Nota: La reconstrucción de esta publicación es solamente con fines educacionales y no de lucro. Todos los derechos de autor pertenecen a los autores, José y Lloydine Argüelles, y han sido usados en Uso Leal y con el fin de honrar su memoria.


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